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Sin nombre, como la muerte, traza con una prosa lírica y conmovedora, el recorrido que realiza el dolor hasta llegar a su esencia. Con talento narrativo, Hernán Isnardi, escribe una crónica descarnada de un hecho crudo, desnudando la cordura de un hombre ante la mayor de sus pérdidas.
“El tiempo no existe. O sí. Mi ansiedad, tu indiferencia, mi infierno, tu propia botella, la luna… Así nos vamos confundiendo hasta que un día cualquiera, sin nombre, vemos a la muerte.”
Esta novela logra, definitivamente, sumergirnos en un relato donde se puede tocar el dolor del alma. Florencia O’Donnell
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